¡Tenemos el poder!: 50 años del Festival de Avándaro

Actualizado: 5 sept 2021


Música, droga y sexo: El frenesi de Avándaro”; “Encueramiento, mariguaniza, degenere sexual, mugre, pelos, sangre, muerte”, eran encabezados de medios impresos de comunicación, que se dieron a la tarea de menospreciar y “satanizar” por órdenes del gobierno en turno, uno de los festivales masivos más importantes en Latinoámerica de 1971: El Festival de Avándaro.


Sin duda alguna, el Festival de Rock y Ruedas de Avándaro, tuvo un nivel de desprestigio garrafal por parte de las grandes esferas políticas y grupos conservadores; aterrorizados por el gran impacto de convocatoria que provocó en miles de jóvenes y que incluso llegó a compararse con el Festival de Woodstock, un evento masivo realizado dos años antes a las afueras de Nueva York.


Primer festival de Woodstock
Primer festival de Woodstock

Era 1971 y el priista y exsecretario de Gobernación, Luis Echeverría Álvarez, era presidente de México. Sí, ese quien fuera cómplice de uno de los genocidios más cobardes perpetrados por el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, es decir, “La Matanza de Tlatelolco”, aquella masacre en donde jóvenes estudiantes fueron, detenidos, torturados, desaparecidos y asesinados en la Plaza de las Tres Culturas en aquel 2 de octubre de 1968.

“La Matanza de Tlatelolco”

El contexto político-social de aquel entonces fue conocido como “guerra sucia”, pues estaba relacionado con un conjunto de medidas de represión militar, con el objetivo de disolver movimientos sociales que estaban en “contra” del Estado mexicano. Este conjunto de movimientos fue denominado “revolución cultural de 1968”, caracterizado por transformar para siempre los tres principales espacios de recreación de la cultura: la familia, los medios de comunicación y la escuela.


El segundo evento que conforma la guerra sucia se refiere a la masacre del Jueves de Corpus, también conocida como “El Halconazo”, por la participación de un grupo de élite del Ejército mexicano conocido como Los Halcones. Dicho evento sucedió en la Ciudad de México el 10 de junio de 1971, cuando una manifestación en apoyo a los estudiantes universitarios de Monterrey y nuevamente a favor de la apertura democrática fue violentamente reprimida.


Los Halcones atacaron a los estudiantes, quienes inútilmente intentaron esconderse. La policía no intervino, pues no tenía “órdenes” de actuar, permaneciendo como espectadora y permitiendo que hubiese más de 30 muertos y como era de esperarse, el presidente, Echeverría Álvarez, se deslindó descaradamente de los hechos.


Era claro que los jóvenes experimentaban un hartazgo político-social, mismo, que estaba por terminar...


Avándaro, el festival que transgredió al gobierno

Ese 11 y 12 de septiembre de 1971, en ese pueblito pintoresco, cerca de Valle de Bravo, la juventud y el rock perdieron la inocencia”...


Años de politización y represión juvenil y de críticas al Rock & Roll por parte de un gobierno rígido y prematuramente envejecido, crearon en estos jóvenes una nueva línea de sueños, de utopías hedonistas e izquierdistas; hippies militantes de movimientos contraculturales, buscando modificar la vida cotidiana con un aquí y un ahora. Este movimiento se partió en dos con el concierto de Avándaro, al que atacaron por igual el Estado y los medios de comunicación.


En 1968 nació la nueva Onda Chicana, un nuevo intento de llevar el rock a nuestro país hasta otro nivel. La única diferencia era que aún era escrita y cantada en inglés; el movimiento estudiantil influyó mucho ya que bandas alzaron la voz por nuestro país, dos años después ocurre el famoso Festival Rock y Ruedas de Avándaro.


Boleto para Avandaro

Ese 11 y 12 de septiembre de 1971, en ese pueblito pintoresco, cerca de Valle de Bravo, la juventud y el rock perdieron la inocencia”, puntualizó el productor y organizador, Luis de Llano Macedo.


De Llano Macedo, sostuvo que el encuentro musical fue un parteaguas social en la historia de la música en México: “Fue un suceso único, nunca habrá otro igual, pero no puedo negar que en ése momento fue inquietante. A principios de los 70 se estaban revelando, estaban muy recientes los hechos de represión contra los jóvenes”.


Lo que en un principio sería una “Noche mexicana”, con una carrera de autos, terminó en un festival musical que mucha gente compara con el mundialmente famoso Festival de Música y Arte de Woodstock. Se contabiliza que originalmente asistirían 15 mil personas, pero al final la cifra superó las 300 mil. Las bandas que se presentaron también aumentaron de lo planeado, incluyendo a grupos como Los Dug Dugs, La División del Norte, Peace and Love, Three Souls in my Mind, El Ritual, Bandida, El Amor y más bandas.


El plan original era que el Festival empezará a las 19:00 hrs del sábado y terminará a las 8:00 am del domingo para iniciar la carrera. En el ínter se iban a editar los momentos más importantes del festival para enviar la señal a la TV. En la radio el festival sería transmitido en vivo.


Todo pintaba bien, sin embargo, los focos rojos se prendieron en el gobierno de Echeverría, pues pese a la masacre del 68 y los hechos recientes de El Halconazo, la juventud seguía manifestando sus posturas políticas. No a la guerra, a la violencia, represión, pobreza, fueron sus consignas y exigencias hacia el mal gobierno. Lamentablemente, la respuesta fue sumamente tajante y esta vez, el partido tricolor usó otra arma para reprimir tal Festival. La censura y el amarillismo.


“¡Tenemos el poder!”

“La radio transmitía en vivo el concierto, pero tras el grito de la banda Peace and Love, la radio calló y con ello, el rock también”...


Alarma!, aquella legendaria revista que tuvo su primera publicación el 17 de abril de 1963 y que fue fundada por el periodista Carlos Samayoa Lizárraga, mismo que revolucionó el periodismo mexicano y creó un modelo violento y “semipornografico” que poco después fue bautizado como “Prensa Roja”, fue uno de los tantos medios de comunicación que se encargaron de deslegitimar aquel primer y último evento del Festival de Avándaro.


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